El canciller Pablo Quirno y el ministro de Defensa, Carlos Presti, viajaron a Tierra del Fuego para recorrer el terreno y acelerar una obra iniciada en 2022. El proyecto es considerado estratégico para la presencia argentina en el Atlántico Sur y el apoyo a las operaciones antárticas. El costo estimado llega a US$500 millones y ya fueron reasignados US$142 millones.
El Gobierno nacional busca reactivar y acelerar la construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia, una obra que considera estratégica para reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur y ampliar las capacidades logísticas, operativas y científicas vinculadas con la Antártida.
Con ese objetivo, el canciller Pablo Quirno y el ministro de Defensa, Carlos Presti, viajaron a Tierra del Fuego para recorrer el predio donde funcionará la instalación y conocer el estado de los trabajos.
La iniciativa había comenzado en 2022, pero quedó detenida durante el primer año de la actual administración. Ahora, el Ejecutivo busca establecer un nuevo cronograma para retomar las obras y acelerar su ejecución.
El proyecto tiene un costo estimado de entre US$400 millones y US$500 millones, por lo que uno de los principales desafíos para su reactivación será definir cómo se financiará la totalidad de la infraestructura.
El Gobierno ya reasignó US$142 millones
Como primer paso para avanzar con el proyecto, el Poder Ejecutivo realizó una reasignación presupuestaria de US$142 millones, mediante una modificación publicada en el Boletín Oficial.
Sin embargo, ese monto representa aproximadamente el 30% del costo total estimado para completar la obra. Dependiendo del valor final del proyecto, todavía quedaría por financiar una suma de entre US$258 millones y US$358 millones.
La disponibilidad de esos recursos será determinante para que el Gobierno pueda sostener el ritmo de ejecución y cumplir con el objetivo de acelerar los plazos.
La visita de Quirno y Presti al sur también funcionará como una señal política de relanzamiento de una obra que la administración nacional considera prioritaria dentro de su estrategia para el Atlántico Sur.
Una base con foco logístico, científico y antártico
Desde el Gobierno remarcan que la Base Naval Integrada no estará concebida principalmente como una instalación militar ofensiva, sino como un centro logístico y operativo para las actividades argentinas en el Atlántico Sur y la Antártida.
El objetivo es que Ushuaia pueda consolidarse como una plataforma para las operaciones científicas y logísticas vinculadas con el continente antártico y como una de las principales puertas de entrada hacia la región.
En ese sentido, la infraestructura apunta a fortalecer la capacidad argentina para brindar apoyo a las actividades que se desarrollan en la Antártida, además de mejorar la presencia logística y operativa en el extremo sur del país.
La iniciativa está vinculada, a su vez, con el desarrollo del Polo Logístico Antártico, un proyecto que Tierra del Fuego impulsa desde hace décadas.
El respaldo de Tierra del Fuego
Durante su visita, los funcionarios nacionales se reunieron con el gobernador Gustavo Melella y la vicegobernadora Mónica Urquiza en la Casa de Gobierno provincial.
Melella destacó el carácter estratégico de la provincia por su ubicación y sostuvo que la cuestión de Malvinas, la Antártida y el Atlántico Sur coloca a Tierra del Fuego en una posición geopolítica particular.
El gobernador también remarcó que, más allá de las diferencias entre la administración provincial y el Gobierno nacional en otros temas, existe coincidencia sobre la necesidad de fortalecer la presencia argentina en el Atlántico Sur.
Según planteó, la construcción de la Base Naval Integrada es una demanda que Tierra del Fuego impulsa desde hace más de 40 años, junto con el desarrollo de infraestructura destinada a las operaciones antárticas.
La obra se enmarca en una estrategia sobre Malvinas
La reactivación de la Base Naval Integrada se produce en paralelo con otras medidas impulsadas por el Gobierno sobre las actividades vinculadas con las Islas Malvinas.
El Ejecutivo busca reforzar las herramientas destinadas a empresas que desarrollen actividades sin autorización argentina en el área de las islas, en una estrategia que combina instrumentos diplomáticos, económicos y de política exterior.
En ese contexto, la obra de Ushuaia adquiere una dimensión que excede la construcción de infraestructura militar: el Gobierno busca consolidar la ciudad como nodo logístico argentino para el Atlántico Sur y la proyección hacia la Antártida.
La próxima etapa estará marcada por dos cuestiones centrales: el nuevo cronograma de ejecución y la definición del financiamiento necesario para completar una obra cuyo costo podría alcanzar los US$500 millones.
