El Presidente viajará el 21 de octubre al Reino Unido, después de llevar el reclamo por la soberanía de las islas a la Asamblea General de la ONU. Por ahora, no está previsto un encuentro bilateral con el Gobierno británico. La visita se dará en medio de la disputa por la explotación petrolera en el archipiélago y de las negociaciones para levantar el embargo de armas.
Javier Milei viajará a Londres el próximo 21 de octubre, en medio de la renovada tensión entre la Argentina y el Reino Unido por la cuestión Malvinas. El Presidente tiene previstas, por ahora, dos actividades: una disertación en la Universidad de Oxford y una reunión con empresarios.
La agenda fue confirmada desde la Casa Rosada, donde ratificaron que el viaje se mantiene pese al nuevo escenario diplomático generado por la decisión del Gobierno argentino de llevar el reclamo por la soberanía de las islas a la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La visita tendrá, sin embargo, una particularidad: por el momento no está previsto un encuentro entre Milei y el primer ministro británico, Andy Burnham. De concretarse bajo este formato, el viaje tendrá un perfil más cercano al que realizó Néstor Kirchner en 2003, cuando estuvo en Londres por una cumbre multilateral, que a la visita bilateral de Carlos Menem en 1998.
Una gira internacional con Malvinas como eje
El viaje a Londres quedará inserto en una serie de actividades internacionales que el Gobierno programó para las próximas semanas.
Antes, Milei tiene previsto participar el 14 de octubre en Washington de la Gala Oficial del Hispanic Heritage, donde será invitado de honor. También evalúa una escala en París para participar de la Argentina Week.
En Nueva York, en tanto, el Presidente participará de la agenda de Naciones Unidas acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno. También integrarán la comitiva el embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford, y el representante permanente ante la ONU, Francisco Tropepi.
La estrategia oficial apunta a reforzar el reclamo argentino por Malvinas en el ámbito internacional, mientras la disputa vuelve a adquirir una dimensión económica por el avance de proyectos de explotación de recursos en las islas.
Petróleo, sanciones y un nuevo frente de conflicto
El escenario se tensó particularmente después de que la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration avanzaran con el desarrollo del proyecto petrolero Sea Lion, ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las islas.
La decisión final de inversión se tomó en diciembre de 2025. La primera etapa contempla una inversión estimada en US$1.800 millones y apunta a una producción de 50.000 barriles diarios, con el primer petróleo previsto para 2028.
La Cancillería argentina considera que la explotación es unilateral y sostiene que resulta incompatible con la Resolución 31/49 de la Asamblea General de la ONU, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras la cuestión de soberanía permanezca pendiente de negociación.
En paralelo, el Gobierno argentino comenzó a avanzar con sanciones contra empresas vinculadas con actividades hidrocarburíferas en las islas y trabaja en modificaciones a la normativa que regula la participación de compañías argentinas en emprendimientos vinculados con los recursos naturales del archipiélago.
Londres también mira a la Argentina por los minerales críticos
La agenda de Milei tendrá además un componente económico.
El viaje se producirá apenas un día después de la London Metal Exchange Week, uno de los principales encuentros internacionales de la industria de metales y minerales críticos. El secretario de Minería, Luis Lucero, confirmó su participación, aunque no está previsto que la cúpula de la Casa Rosada coincida con ese evento.
El interés británico en la Argentina está relacionado, entre otros factores, con la disponibilidad de recursos estratégicos. Según la Estrategia Nacional de Minerales Críticos del Reino Unido, la demanda británica de litio podría crecer un 1.100% antes de 2035, mientras que la de cobre prácticamente se duplicaría.
En ese marco, el Servicio Geológico Británico identificó a la Argentina como uno de los tres destinos prioritarios para la cooperación en minerales críticos, junto con Filipinas y Zambia. Las oportunidades mencionadas incluyen particularmente litio, cobre y exploración geológica en Jujuy, Salta y Catamarca.
Así, el viaje presidencial se producirá en un momento de fuerte tensión política por Malvinas, pero también de interés económico mutuo en sectores estratégicos.
El antecedente de Menem y la diferencia con Kirchner
Si finalmente se concreta bajo la agenda prevista, la visita de Milei será la primera de un presidente argentino al Reino Unido desde Carlos Menem, quien viajó a Londres en octubre de 1998 y mantuvo encuentros con el entonces primer ministro Tony Blair y la reina Isabel II.
Antes de la guerra de 1982, el último mandatario argentino que había visitado el Reino Unido había sido Arturo Frondizi, en 1960.
Néstor Kirchner estuvo en Londres en julio de 2003, aunque en el marco de una cumbre multilateral y sin una agenda bilateral oficial con el Gobierno británico.
Por ahora, el viaje de Milei se acerca más a ese antecedente. La Casa Rosada no informó una reunión con las autoridades británicas y la agenda presidencial se concentra en Oxford y en encuentros con empresarios.
El embargo de armas, otra negociación pendiente
La relación bilateral tiene además otro punto de tensión: el embargo británico de armas a la Argentina, vigente desde 1982.
La restricción impide la venta al país de armas o equipamiento militar con componentes británicos y limita, en la práctica, el acceso argentino a una parte del mercado occidental de defensa.
Las conversaciones para intentar flexibilizar o levantar el embargo comenzaron a tomar fuerza desde febrero de 2024, cuando el Ministerio de Defensa argentino definió como una prioridad la recuperación de capacidades militares. El último levantamiento parcial de las restricciones había ocurrido en 2018.
Milei había confirmado públicamente que existían conversaciones con Londres sobre este tema. Consultado por The Economist sobre si las negociaciones ya habían comenzado, respondió: “Absolutamente”.
El viaje de octubre, por lo tanto, encontrará a la Argentina y al Reino Unido en una relación atravesada por intereses económicos compartidos, negociaciones de defensa y, al mismo tiempo, una nueva escalada por la cuestión Malvinas.
