La UIA estimó una nueva baja de la actividad manufacturera en agosto y ubicó al sector 11% por debajo de los niveles de 2022 y 2023. La construcción, la siderurgia y la metalmecánica mostraron fuertes retrocesos y más de la mitad de los empresarios advierte que la demanda es insuficiente.
La industria manufacturera volvió a caer en agosto y profundizó el deterioro acumulado durante 2026, en un escenario atravesado por la debilidad de la demanda interna y fuertes retrocesos en sectores vinculados con la construcción y la metalmecánica.
El Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA) estimó preliminarmente una contracción desestacionalizada del 0,3% frente a julio. Con este resultado, la producción industrial acumuló durante los primeros ocho meses del año una caída del 3% respecto del mismo período de 2025.
El deterioro deja a la actividad 11% por debajo de los niveles registrados durante 2022 y 2023, según los cálculos de la entidad fabril, y coincide con otras mediciones privadas que advierten sobre la interrupción de la recuperación iniciada hacia finales del año pasado.
Los números oficiales disponibles hasta julio también muestran un escenario adverso. Ese mes, la producción industrial medida por el INDEC sufrió una caída mensual del 5%, la mayor en 16 meses, y descendió hasta niveles cercanos a los mínimos registrados durante los primeros meses de la gestión de Javier Milei.
Construcción, acero y metalmecánica profundizaron las caídas
Los indicadores adelantados utilizados por la UIA mostraron en agosto un deterioro especialmente marcado entre las actividades relacionadas con la construcción.
Los despachos de cemento cayeron 5,1% mensual en términos desestacionalizados, mientras que el Índice Construya, que mide las ventas de insumos para obras privadas, retrocedió 3,1% frente a julio.
La tendencia también alcanzó a la industria metalúrgica. La metalmecánica cayó 4% mensual y la producción de acero se desplomó 7%. El aluminio se diferenció de ese comportamiento y registró una mejora de apenas 0,4%.
Los números negativos alcanzaron incluso a alimentos y bebidas, uno de los sectores que había mostrado mayor resistencia relativa durante los últimos años.
La producción de bebidas cayó 8,5%, mientras que la faena vacuna retrocedió 1,9%, la porcina disminuyó 0,4% y la producción de lácteos bajó 0,2%.
La principal excepción dentro del sector fue la molienda de oleaginosas, que creció 8,6%. El incremento estuvo acompañado por un salto del 16,1% en la liquidación de divisas de la agroindustria.
La UIA también detectó una baja del 0,3% en el consumo industrial de energía eléctrica.
Entre los indicadores positivos sobresalió la producción automotriz, que aumentó 6% durante agosto. Sin embargo, las exportaciones argentinas hacia Brasil, donde los vehículos tienen una participación relevante, cayeron 3%.
FIEL advierte que la caída supera el ritmo de anteriores recesiones
La medición de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) mostró un escenario todavía más contractivo.
Su Índice de Producción Industrial estimó una caída desestacionalizada del 0,9% mensual en agosto, que representó el tercer retroceso consecutivo.
FIEL sostuvo que la recuperación iniciada en noviembre de 2025 se habría interrumpido en abril y advirtió que, desde entonces, la producción está cayendo a un ritmo superior al registrado en la mitad de los episodios recesivos atravesados por la industria desde 1980.
En el acumulado de 2026, el indicador de la fundación muestra una contracción del 1,2%.
Las diferencias entre sectores volvieron a ser significativas. La industria automotriz acumula una caída del 17,4%, seguida por minerales no metálicos, con una baja del 6,1%; cigarrillos, con 5,2%; y metalmecánica, con 3,3%.
También se encuentran en terreno negativo textiles (-0,9%), papel y celulosa (-0,8%) e insumos químicos y plásticos (-0,7%).
En cambio, alimentos y bebidas acumularon un crecimiento del 2,8% y los metales básicos avanzaron 5,6%.
Ferreres midió un repunte, pero tampoco observa una recuperación sostenida
La estimación de Orlando Ferreres & Asociados presentó una diferencia importante respecto de las mediciones de UIA y FIEL.
La consultora calculó que la producción industrial creció 1,4% mensual durante agosto. Sin embargo, la mejora no alcanzó para compensar completamente la caída del 2,2% que su indicador había registrado durante julio.
Su balance para los primeros ocho meses también permanece en rojo, con una contracción acumulada del 2,2%.
La propia consultora señaló que la actividad continúa alternando aumentos y retrocesos sin mostrar hasta ahora un crecimiento sostenido durante 2026.
Las refinerías aparecen como el sector de mejor desempeño en su medición, acompañadas por algunas ramas químicas y alimenticias. En el extremo contrario se encuentran los plásticos, los textiles y la maquinaria.
La serie desestacionalizada de Ferreres muestra además que, después de una fuerte caída durante febrero, la producción permanece con oscilaciones alrededor de niveles similares desde marzo, todavía alejada de los máximos alcanzados entre septiembre de 2024 y febrero de 2025.
La falta de demanda preocupa a los industriales
El deterioro de la actividad comenzó a trasladarse también a las expectativas empresariales para los próximos meses.
La última encuesta del INDEC mostró que el 52,9% de los industriales considera que su cartera de pedidos se encuentra por debajo de los niveles normales.
La debilidad del mercado interno aparece como el principal obstáculo. En agosto, el 53,6% de las empresas identificó a la demanda interna insuficiente como el factor que más limita la posibilidad de incrementar la producción.
Las expectativas tampoco anticipan un cambio pronunciado hacia finales del año. Apenas el 13,8% de los industriales espera una mejora de la demanda entre septiembre y noviembre.
La cautela también se trasladó al mercado laboral. Solo 3,7% de las empresas relevadas proyectó aumentar su dotación de personal, el porcentaje más bajo de los últimos cuatro relevamientos.
El escenario combina así tres señales que atraviesan a buena parte del sector: producción en retroceso, demanda interna debilitada y expectativas empresariales deterioradas.
Aunque las distintas mediciones privadas difieren sobre la magnitud de la variación mensual de agosto, coinciden en un elemento central: la industria no consiguió consolidar durante 2026 una trayectoria sostenida de crecimiento y permanece lejos de los niveles alcanzados antes del último ciclo de contracción.
