La inminente privatización de las principales líneas ferroviarias de carga de Argentina ya despierta el interés de grandes operadores internacionales. Entre ellos aparece con fuerza el gigante mexicano Grupo México Transportes, que ratificó su intención de participar en la licitación que prepara el Gobierno nacional y evalúa inversiones superiores a los US$3.000 millones para modernizar infraestructura, material rodante, talleres y sistemas operativos.
La compañía, considerada uno de los mayores operadores ferroviarios de América del Norte, busca competir por la concesión de los corredores Belgrano, San Martín y Urquiza, tres líneas estratégicas para la logística de las exportaciones agroindustriales, mineras y energéticas.
Una apuesta que va más allá del ferrocarril
El interés de GMXT no se limita al transporte ferroviario. Desde la empresa también confirmaron que analizan oportunidades de inversión en sectores como minería y generación eléctrica, actividades que consideran claves para el próximo ciclo de crecimiento económico argentino.
Según fuentes de la compañía, la combinación entre reformas económicas, incentivos para grandes inversiones y expectativas de expansión en sectores estratégicos abre una oportunidad inédita para el desembarco de capitales privados.
En ese marco, sostienen que la modernización del sistema ferroviario resulta fundamental para acompañar el desarrollo proyectado de actividades como el litio, el cobre, la energía y la agroindustria.
El objetivo: modernizar corredores clave para las exportaciones
La empresa considera que la red ferroviaria argentina enfrenta un punto de inflexión tras años de falta de inversión.
La renovación de vías, locomotoras, talleres y sistemas de operación aparece como una condición indispensable para mejorar la competitividad logística y reducir costos de transporte en sectores orientados a la exportación.
La estrategia coincide con uno de los objetivos centrales que persigue el Gobierno para la privatización de las líneas de carga: incorporar operadores con capacidad financiera y experiencia internacional para desarrollar infraestructura que acompañe el crecimiento de actividades como la minería y la energía.
El modelo mexicano que buscan replicar
Uno de los principales activos que exhibe Grupo México es su experiencia en la transformación del sistema ferroviario mexicano.
A mediados de la década de 1990, el conglomerado obtuvo mediante concesión el Ferrocarril Pacífico Norte y otros corredores estratégicos que hasta entonces eran operados por una empresa estatal con problemas financieros.
A partir de allí, la compañía impulsó inversiones cercanas a los US$8.000 millones destinadas a reconstruir infraestructura, incorporar tecnología y profesionalizar la gestión operativa.
Los resultados fueron significativos. Actualmente, la división ferroviaria de la empresa transporta más de 133 millones de toneladas anuales, frente a los apenas cinco millones que movilizaba antes de la concesión.
Además, la velocidad promedio de circulación aumentó de 12 kilómetros por hora a más de 90 kilómetros por hora en algunos corredores, mientras que la longitud de los trenes pasó de 35 a 150 vagones.
Hoy la empresa opera cerca de 900 locomotoras, más de 35.000 vagones y una red que conecta México con Estados Unidos y Canadá.
Minería, litio y Vaca Muerta en el centro de la estrategia
El interés de GMXT encaja con la necesidad de desarrollar infraestructura logística para sectores que concentran buena parte de las expectativas de crecimiento económico de Argentina.
Entre ellos aparecen los proyectos de litio, cobre y minerales críticos que avanzan en distintas provincias del país, así como el desarrollo de Vaca Muerta, cuya expansión demanda cada vez mayores capacidades de transporte para movilizar equipos, insumos y producción.
Autoridades vinculadas a los ferrocarriles de carga vienen destacando la necesidad de sumar operadores capaces de garantizar volúmenes crecientes de carga provenientes de estos sectores.
La lógica también involucra al complejo agroexportador, donde empresas como Bunge, Cargill, Asociación de Cooperativas Argentinas, Aceitera General Deheza y Louis Dreyfus Company ya manifestaron interés en participar de los futuros esquemas ferroviarios.
Una propuesta para toda la red de carga
Fuentes del sector indicaron que la compañía mexicana no planea limitarse a competir por corredores específicos, sino que evalúa participar en todas las licitaciones ferroviarias de carga que impulse el Gobierno.
La propuesta incluiría la operación integral de infraestructura, locomotoras, talleres y servicios logísticos asociados, con foco en minería, energía y agroindustria.
Además, la empresa analiza potenciar corredores internacionales que permitan fortalecer la conexión de las exportaciones argentinas con mercados de la región a través de Chile, Bolivia y Paraguay.
También explora oportunidades en minería y energía
Más allá de los ferrocarriles, Grupo México confirmó que ya inició actividades vinculadas a la exploración minera en Argentina y estudia nuevos proyectos en generación eléctrica.
Desde la compañía consideran que existe una relación directa entre el desarrollo de infraestructura logística y el crecimiento de industrias como la minería del cobre, el litio y la energía.
Según su visión, una red ferroviaria moderna permitiría reducir costos de transporte, mejorar la competitividad internacional de los proyectos y acelerar inversiones de gran escala.
Una definición clave para la infraestructura argentina
La decisión final dependerá de los pliegos que publique el Gobierno en los próximos meses y del desarrollo de uno de los procesos de privatización más importantes vinculados a la infraestructura de transporte.
Si Grupo México logra avanzar en las futuras concesiones, la inversión proyectada de más de US$3.000 millones podría convertirse en uno de los desembolsos privados más relevantes de los últimos años y tener impacto directo sobre tres sectores considerados estratégicos para la economía argentina: minería, energía y agroindustria.
La apuesta de la compañía refleja, además, el creciente interés internacional por los activos logísticos vinculados al potencial exportador que ofrecen recursos como el litio, el cobre y los hidrocarburos no convencionales.
