La última licitación de deuda pública dejó un resultado favorable para el Gobierno en términos de refinanciamiento: la Secretaría de Finanzas obtuvo un rollover del 114,53%, con colocaciones por unos $4 billones por encima de los vencimientos que debía afrontar.
Sin embargo, el resultado generó interrogantes entre los operadores por el destino de esos fondos. A diferencia de lo que ocurre habitualmente, una parte importante del dinero obtenido no fue depositada en la cuenta del Tesoro en el Banco Central de la República Argentina (BCRA), sino que permaneció en el sistema financiero a través de los bancos comerciales.
El movimiento llamó la atención porque los depósitos del Tesoro en el BCRA no se utilizan para realizar pagos inmediatos y, mientras permanecen allí, quedan fuera de circulación. Por eso, una colocación que supera los vencimientos suele implicar una absorción de pesos.
Los depósitos del Tesoro no aumentaron como esperaba el mercado
Los datos oficiales mostraron que los depósitos del Tesoro en el BCRA pasaron de $8,5 billones el jueves 30 de julio a $8,3 billones al día siguiente, luego de la liquidación de la licitación.
El mercado esperaba que a esa cuenta ingresaran aproximadamente $4 billones adicionales por el excedente de la colocación. Como ese incremento no se produjo, surgieron dudas sobre el recorrido de los fondos.
Consultado al respecto, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, reconoció que no tenía información precisa sobre el destino del dinero y señaló que la consulta debía dirigirse al Tesoro.
“No creo que hayan desaparecido”, respondió el funcionario, quien agregó que los fondos podían no haber sido transferidos a la cuenta de la autoridad monetaria.
Economía explicó por qué decidió no absorber los pesos
Desde el Ministerio de Economía explicaron que el destino de los fondos respondió a una decisión deliberada vinculada con las condiciones de liquidez del sistema financiero.
La estrategia de Finanzas, según indicaron, fue priorizar la extensión de los plazos de vencimiento de la deuda al menor costo financiero posible sin profundizar la restricción de liquidez que atraviesa actualmente el mercado.
“La liquidez la maneja el BCRA, el Tesoro no”, señalaron fuentes del Palacio de Hacienda. En ese sentido, explicaron que el rollover superior al 100% no necesariamente debe traducirse en una absorción de pesos si las condiciones monetarias aconsejan evitar ese efecto.
Parte de los fondos obtenidos en la licitación permaneció, por lo tanto, dentro del sistema bancario en lugar de ser transferida al BCRA.
El objetivo: evitar más presión sobre las LECAP
Según Economía, la decisión también buscó evitar un impacto negativo sobre la curva de las LECAP, los instrumentos de deuda de corto plazo utilizados por el Tesoro.
La explicación oficial apunta a separar dos objetivos que pueden coincidir, pero no necesariamente tienen que hacerlo: por un lado, la estrategia de financiamiento del Tesoro y, por otro, la administración de la liquidez del sistema financiero.
Finanzas busca extender el plazo promedio de la deuda y mantener un perfil de vencimientos ordenado, mientras que la política de absorción o inyección de pesos corresponde al BCRA y depende de las condiciones monetarias.
En este caso, con un escenario de liquidez considerada “apretada”, Economía optó por no profundizar la restricción.
Una decisión que podría revertirse
Desde el Ministerio de Economía remarcaron que el cambio en el destino de los fondos no constituye necesariamente una decisión permanente.
La estrategia puede modificarse si cambian las condiciones del mercado monetario. Si la tensión sobre la liquidez disminuye, esos pesos podrían volver a ser transferidos a la cuenta del Tesoro en el BCRA y quedar fuera de circulación.
De esta manera, el resultado de la licitación combina dos señales diferentes: el Gobierno consiguió refinanciar sus vencimientos con un excedente significativo, pero decidió que ese excedente no se traduzca inmediatamente en una mayor absorción monetaria.
Para el mercado, el movimiento abre un nuevo elemento a seguir en las próximas licitaciones: cómo coordinará el Tesoro su estrategia de deuda con la política de liquidez del Banco Central.
