La balanza comercial registró en agosto un saldo positivo de US$2.187 millones. Las exportaciones crecieron 12,4% y las importaciones 3,6% en dólares, aunque las cantidades cayeron en ambos casos. El petróleo y la mejora de los términos de intercambio fueron determinantes para el resultado.
El superávit comercial argentino alcanzó los US$2.187 millones en agosto, impulsado por la mejora de los precios internacionales y el crecimiento de las exportaciones energéticas. El resultado se produjo, sin embargo, en un contexto en el que disminuyeron tanto las cantidades exportadas como las importadas.
Según informó el INDEC, las exportaciones totalizaron US$8.883 millones durante el octavo mes del año, un aumento interanual del 12,4%. Las importaciones llegaron a US$6.696 millones y crecieron 3,6% frente al mismo período de 2025.
La evolución de los valores estuvo determinada fundamentalmente por los precios. En términos físicos, las cantidades exportadas retrocedieron 3,1%, mientras que las importadas cayeron 6,5%.
La mejora de los términos de intercambio dejó una ganancia estimada en US$348 millones respecto de lo que hubiera ocurrido si se hubieran mantenido los precios registrados en agosto del año pasado.
Vaca Muerta volvió a impulsar las exportaciones
El sector energético fue uno de los principales responsables del crecimiento de las ventas externas. Entre los productos que generaron un mayor aporte de dólares respecto de agosto de 2025 se destacó el petróleo, junto con el maíz, los derivados de la soja, las pick-ups, los combustibles para buques y aviones, el oro, el litio y las carnes.
La expansión energética estuvo acompañada por el aumento de la producción de Vaca Muerta y por precios internacionales más elevados.
Según datos citados por Abeceb, la producción nacional de petróleo alcanzó en julio un récord de 916.200 barriles diarios. Vaca Muerta aportó 643.100 barriles por día, más del 70% del total nacional.
A ese incremento de la producción se sumó la evolución del precio internacional del crudo. El Brent se movió entre US$87 y US$97 por barril durante agosto, en un contexto atravesado por el conflicto en Medio Oriente. De acuerdo con la consultora, el sector energético explicó alrededor del 45% del crecimiento total de las exportaciones.
También mejoraron las condiciones internacionales para algunos de los principales productos agroindustriales. La soja alcanzó en Chicago su mayor precio en casi tres años, con valores cercanos a US$484 por tonelada, mientras que la demanda internacional de carnes se mantuvo elevada.
Los productos primarios fueron el único gran rubro exportador que registró una caída, en parte por la elevada base de comparación de agosto de 2025.
Las importaciones crecieron en dólares pero cayeron en cantidades
La evolución de las compras externas mostró otra señal relevante. Aunque las importaciones aumentaron 3,6% interanual medidas en dólares, las cantidades ingresadas al país se redujeron 6,5%.
Los mayores incrementos físicos se concentraron en bienes intermedios y combustibles, mientras que las principales bajas se observaron en bienes de consumo y vehículos.
Las cantidades importadas de bienes de capital también disminuyeron frente al año anterior, aunque a un ritmo menor que en meses anteriores. Medidas en dólares, en cambio, registraron su primera suba interanual desde marzo.
Parte de esa mejora estuvo vinculada con los proyectos incorporados al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). Según el economista Federico Bernini, del IIEP-UBA, las importaciones asociadas al régimen alcanzaron aproximadamente US$140 millones en agosto.
El monto representó un récord desde la puesta en marcha del programa y explicó el 43% de todas las compras externas realizadas por empresas adheridas al RIGI desde enero de 2025.
La actividad económica todavía limita la recuperación de las compras externas
Entre los productos que registraron aumentos de las importaciones aparecieron los porotos de soja, la urea, la energía eléctrica, el gas natural y el gas natural licuado.
Abeceb señaló que la Argentina continúa siendo importadora neta de gas durante el invierno pese a los récords de producción. Para la consultora, la principal limitación ya no está vinculada con la disponibilidad del recurso sino con la infraestructura y la estacionalidad del consumo.
La firma también advirtió que el comportamiento de los insumos industriales continúa mostrando debilidad y sostuvo que la mejora de agosto respondió en mayor medida a factores energéticos y de precios que a una recuperación generalizada de la inversión, la producción o el consumo.
Federico Kisza, economista de Analytica, coincidió en que los indicadores adelantados de agosto no muestran todavía un cambio significativo respecto de julio, cuando sectores como la industria y la construcción registraron fuertes retrocesos.
Las mayores importaciones de soja y urea estuvieron además relacionadas con factores estacionales. En el primer caso incidieron las necesidades de la industria de molienda, mientras que en el segundo influyeron la proximidad de la siembra de maíz y la reducción temporal de los precios internacionales.
Proyectan un superávit superior a US$20.000 millones en 2026
El desempeño del sector energético y la mejora de los precios internacionales permitieron compensar la caída de las cantidades exportadas de productos primarios.
En términos de socios comerciales, continuaron profundizándose los déficits bilaterales con China y Brasil. Los principales saldos positivos provinieron del comercio con otros países de América Latina, especialmente Chile y Perú, además de los intercambios con el bloque ASEAN y la India.
Para los próximos meses, LCG prevé una moderación del crecimiento de las exportaciones debido a la estacionalidad del sector agropecuario. Sin embargo, el aporte de los combustibles, las manufacturas industriales, el litio y el oro podría sostener las ventas externas cerca de los US$8.000 millones mensuales.
Bajo ese escenario, las exportaciones podrían alcanzar los US$100.000 millones acumulados durante 2026.
En cuanto a las importaciones, las consultoras no esperan una aceleración significativa mientras la actividad económica continúe mostrando una recuperación limitada. Tanto LCG como Abeceb proyectan que el superávit comercial superará los US$20.000 millones durante el año, casi el doble del registrado en 2025.
