El consumo de carne vacuna en Argentina continúa en retroceso y encendió señales de alerta en el sector. Según un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), durante el primer trimestre de 2026 se consumieron 512,8 mil toneladas, lo que representa una caída del 10% respecto al mismo período del año anterior.
El dato refleja un cambio significativo en los hábitos de consumo en un país históricamente asociado a la carne vacuna, en un contexto de precios en alza y pérdida de poder adquisitivo.
El consumo, en mínimos históricos
Si se analiza el consumo por habitante, el promedio de los últimos doce meses se ubicó en 47,3 kilos anuales, el nivel más bajo en más de dos décadas. La cifra marca una caída del 3,7% interanual y profundiza una tendencia descendente sostenida: hace 20 años, el consumo superaba los 60 kilos por persona.
Este descenso se da en paralelo a una menor actividad en la industria frigorífica, que atraviesa uno de sus niveles más bajos en décadas.
Menor producción y oferta ajustada
En cuanto a la oferta, la producción de carne vacuna alcanzó 700.185 toneladas res con hueso en el primer trimestre, con una baja interanual del 5,1%. Esto implica unas 37.500 toneladas menos disponibles en el mercado.
Desde el sector explican que la menor cantidad de animales enviados a faena fue parcialmente compensada por un aumento en el peso promedio, que llegó a 236 kilos por animal en marzo.
Factores climáticos también jugaron un rol clave: la sequía entre 2022 y 2024, seguida por inundaciones en 2025, afectó el stock ganadero y derivó en una menor disponibilidad actual.
Precios en alza, el principal factor
El aumento de precios aparece como uno de los principales motivos detrás de la caída del consumo. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el rubro carnes y derivados subió 6,9% en marzo, muy por encima de la inflación general del 3,4%.
En términos interanuales, el incremento fue aún más marcado: 55,1% frente a un 32,6% del índice general.
En el Área Metropolitana, los aumentos fueron incluso mayores. El precio promedio del kilo de carne alcanzó los $18.564, con subas destacadas en cortes como la carne picada común (+20,4%) y la carnaza (+17,7%). El asado, en tanto, registró un aumento más moderado del 5,5%.
Exportaciones en crecimiento
Mientras el consumo interno cae, las exportaciones muestran una dinámica opuesta. En el primer trimestre del año, los envíos al exterior alcanzaron 187,4 mil toneladas, un 11,4% más que en 2025.
En términos de ingresos, el crecimiento fue aún más fuerte: en el primer bimestre se facturaron USD 618,67 millones, un 37,5% más interanual, impulsado por la mejora de los precios internacionales.
El valor promedio por tonelada subió un 30,1%, alcanzando los USD 7.405.
China lidera la demanda
China se mantiene como el principal destino de la carne argentina, concentrando el 53% de las exportaciones en los primeros meses del año.
Otros mercados también mostraron avances significativos. Estados Unidos duplicó los ingresos para la industria local, con un crecimiento del 72,1%, mientras que Israel y Alemania registraron subas del 59% y 32,1%, respectivamente.
Un cambio de tendencia
El escenario actual muestra una combinación de factores que impactan en el mercado: menor oferta, precios en alza y mayor orientación exportadora.
En ese contexto, el consumo interno sigue perdiendo terreno, marcando un cambio estructural en uno de los hábitos más tradicionales de la economía argentina.
