El oficialismo no logró reunir las firmas para dictaminar el régimen de incentivos a grandes inversiones. Aliados del PRO, la UCR y el peronismo disidente reclamaron ampliar la protección a proveedores locales y establecer un límite del 15% sobre el precio de los productos importados. “Si tiene tanto problema, nos quedamos con el RIGI”, advirtió Patricia Bullrich.
El oficialismo sufrió este miércoles un revés en el Senado: el Súper RIGI no pudo ser dictaminado, pese a que el proyecto había pasado a la etapa de firmas. La resistencia de aliados del PRO, la UCR y el peronismo disidente a aceptar sin modificaciones el esquema de compre local dejó en suspenso el despacho.
El principal punto de conflicto está en las condiciones que deberán cumplir los proveedores nacionales para ser considerados competitivos frente a las alternativas importadas. Los senadores reclaman ampliar los criterios de comparación para evitar que el régimen termine favoreciendo sistemáticamente la adquisición de bienes del exterior.
Al finalizar el encuentro, la jefa del bloque libertario en la Cámara alta, Patricia Bullrich, dejó abierta la posibilidad de resignar la nueva versión del régimen: “Si tiene tanto problema, nos quedamos con el RIGI”, afirmó ante los periodistas acreditados en el Congreso.
El reclamo por el compre local
Los principales cambios son impulsados por el radical Maximiliano Abad, el peronista no K Carlos “Camau” Espínola y el jefe del PRO, Martín Goerling. También la macrista Victoria Huala, de La Pampa, mantiene reparos sobre el texto.
Los legisladores pretenden modificar el criterio de “precio/calidad” para que la comparación entre productos nacionales e importados contemple las condiciones reales de provisión.
La propuesta establece que una oferta nacional será considerada competitiva cuando cumpla con condiciones equivalentes de calidad, especificaciones técnicas, cantidad y plazos de entrega, y su precio no supere en más de 15% al valor comparable de la oferta extranjera.
Además, la comparación debería realizarse sobre precios equivalentes puestos en destino, incluyendo los costos vinculados con la importación y provisión del bien o servicio.
El objetivo es evitar que un producto argentino quede automáticamente excluido de los proyectos alcanzados por el régimen simplemente porque existe una alternativa importada más barata.
Qué plantea el mecanismo de consulta
Los senadores también proponen que la autoridad de aplicación consulte a entidades empresarias representativas de los sectores involucrados antes de determinar que no existe una oferta nacional suficiente.
El mecanismo permitiría verificar si hay proveedores locales capaces de atender los requerimientos del proyecto en condiciones competitivas de precio, calidad, cantidad, especificaciones técnicas y plazos de entrega.
La discusión adquiere especial relevancia porque el Súper RIGI apunta a atraer inversiones superiores a USD 1.000 millones y establece beneficios para proyectos considerados estratégicos.
En ese marco, los sectores industriales buscan que el régimen no se limite a facilitar el ingreso de capitales sino que también genere demanda para proveedores argentinos.
Los cambios que sí aceptó el oficialismo
Ante la falta de acuerdo sobre el compre local, Bullrich únicamente avaló los cambios que ya habían sido anticipados en los últimos días.
Entre ellos figura el establecimiento de un 20% a favor de los bienes de producción nacional.
También se incorporó una exigencia vinculada con el sistema energético para las grandes inversiones. Los proyectos deberán garantizar su capacidad de conexión al sistema eléctrico y contar con un esquema de abastecimiento que permita cubrir la demanda máxima sin comprometer la seguridad del sistema.
Sin embargo, la falta de acuerdo sobre el mecanismo de comparación entre productos nacionales e importados impidió cerrar el dictamen.
Si el proyecto finalmente avanza con modificaciones respecto del texto aprobado por Diputados, deberá regresar a la Cámara baja para una segunda revisión.
Una jornada accidentada para el oficialismo
La reunión de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Economía Nacional y Legislación General estuvo marcada además por dificultades para ordenar el tratamiento del proyecto.
El titular de Presupuesto y Hacienda, Agustín Monteverde, llegó a anunciar que el plenario pasaba a cuarto intermedio, en un momento en que el oficialismo intentaba avanzar con la recolección de firmas para el dictamen. Sus propios compañeros debieron interrumpirlo y aclarar la situación.
El resultado fue que el despacho no consiguió llegar a buen puerto y el tratamiento quedó nuevamente postergado.
También se trabó el régimen para inversiones desde USD 12 millones
El traspié no se limitó al Súper RIGI. Durante la misma jornada tampoco pudo avanzar el Régimen de Incentivo para Inversiones Relevantes (RIIR), una iniciativa impulsada por el jefe del bloque radical en el Senado, Eduardo Vischi.
El proyecto busca establecer beneficios para grandes empresas que realicen inversiones desde USD 12 millones.
El debate también quedó atravesado por cuestionamientos vinculados con el compre local. Vischi presentó modificaciones al articulado, pero el tratamiento pasó a cuarto intermedio.
Uno de los planteos más significativos provino incluso de su propio bloque: el senador catamarqueño Flavio Fama reclamó mayores precisiones sobre las condiciones de adquisición de bienes nacionales.
La discusión terminó así atravesando a los dos principales proyectos de incentivos a la inversión que buscaban avanzar en el Senado.
Entre el freno al Súper RIGI y la postergación del RIIR, el oficialismo cerró una jornada complicada en la Cámara alta, marcada por la dificultad para alcanzar consensos con sus aliados sobre un punto central: cómo atraer grandes inversiones sin dejar afuera a los proveedores y a la producción nacional.
