Los mercados financieros argentinos cerraron la semana con señales positivas luego de que la calificadora S&P Global Ratings elevara la calificación soberana de la deuda argentina de “CCC+” a “B-”, una mejora que permitió al país abandonar la categoría de “riesgo sustancial” y reforzó el optimismo de los inversores sobre la evolución de la economía.
La reacción fue inmediata en la renta fija. Los bonos soberanos en dólares registraban este viernes avances promedio del 0,3%, impulsados principalmente por los títulos de mayor plazo, mientras que el riesgo país elaborado por J.P. Morgan descendía hasta los 433 puntos básicos, su nivel más bajo desde mayo de 2018.
La mejora de la nota crediticia se apoyó en factores que el mercado considera centrales para la sostenibilidad financiera del país: el equilibrio fiscal, la acumulación de reservas internacionales y la continuidad de las reformas económicas impulsadas por el Gobierno.
Desde Rava Bursátil señalaron que la decisión de S&P respondió a la mejora de las cuentas públicas y al fortalecimiento de las reservas, factores que contribuyeron a mejorar la percepción de riesgo sobre los activos argentinos.
Bonos y acciones reaccionan de manera dispar
Mientras la deuda soberana mostraba una tendencia positiva, el mercado accionario exhibía un comportamiento más moderado. El índice S&P Merval retrocedía 0,2% tras haber alcanzado el jueves un récord nominal medido en pesos.
En Wall Street, los ADR de compañías argentinas operaban con resultados mixtos, aunque el sector bancario continuó liderando las ganancias tras conocerse la mejora de la calificación soberana.
Los analistas destacan que la reacción más contundente se observa en los bonos debido a que son los instrumentos más sensibles a los cambios en la percepción de riesgo país.
Los bonos favoritos de los inversores
Según explicó Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, la mayor atención del mercado continúa concentrada en la renta fija en dólares.
Para los inversores conservadores, las preferencias se mantienen en títulos de corto plazo con vencimientos previos a 2027, como los Bopreal Serie 1 y Bopreal 2027, que ofrecen rendimientos cercanos al 5% anual en moneda estadounidense.
En tanto, quienes aceptan asumir un riesgo algo mayor comienzan a posicionarse en bonos con horizontes más largos, como el Bopreal 2028 y el AL30.
Los perfiles moderados continúan inclinándose por instrumentos como el AL30 y el AL35, mientras que los inversores más agresivos mantienen interés en bonos de mayor duration, como el AL41 y el GD46, que podrían beneficiarse de una eventual reducción adicional del riesgo país.
Un cambio que puede atraer nuevos fondos
Para el mercado financiero, uno de los aspectos más relevantes del upgrade de S&P no está únicamente en la mejora de la percepción sobre Argentina, sino en las posibilidades que abre para la llegada de nuevos inversores institucionales.
Marcos Montero, Sales Trader de Balanz, explicó que con esta decisión Argentina ya cuenta con dos de las tres principales agencias internacionales calificándola en “B-”, luego de una mejora similar otorgada semanas atrás por Fitch Ratings.
Según indicó, numerosos fondos globales poseen restricciones internas que les impiden invertir en activos ubicados por debajo de determinado escalón crediticio. La categoría “B” constituye uno de esos umbrales mínimos, por lo que la mejora podría habilitar el ingreso de capitales que hasta ahora tenían vedada la exposición a deuda argentina.
Los analistas consideran que ese potencial aumento de demanda podría continuar presionando a la baja el riesgo país durante los próximos meses.
La inflación también aportó optimismo
El clima favorable en los mercados fue reforzado por la publicación del índice de inflación de mayo, que mostró una suba mensual del 2,1%.
Particular atención recibió la inflación núcleo, que descendió al 1,9% desde el 2,3% registrado en abril y alcanzó su nivel más bajo en ocho meses.
Desde la sociedad de bolsa Puente destacaron que la desaceleración de la inflación núcleo representa una señal relevante porque refleja una menor inercia de los precios que no dependen de factores estacionales ni regulados.
Además, remarcaron que la media móvil trimestral del Índice de Precios al Consumidor continuó descendiendo por segundo mes consecutivo, un indicador que el equipo económico utiliza para evaluar la tendencia de fondo del proceso de desinflación.
Un escenario más favorable para los activos argentinos
La combinación entre una mejora en la calificación crediticia, una inflación en descenso y un riesgo país en mínimos de ocho años refuerza las expectativas positivas sobre los activos financieros argentinos.
Si bien los analistas advierten que aún persisten desafíos vinculados a la acumulación de reservas, la sostenibilidad del crecimiento y la consolidación de las reformas económicas, el cambio de categoría otorgado por S&P representa uno de los respaldos más relevantes que recibió la estrategia económica oficial desde el inicio de la gestión de Javier Milei.
Para el mercado, la clave ahora será determinar si esta mejora logra traducirse en una mayor llegada de capitales y en una reducción sostenida del costo de financiamiento para el país.
